
Los padres, muchas veces influenciados por la industria del juguete, proporcionan a sus hijos solo “juguetes educativos”, limitando el juego que permite aprender sobre el mundo real, sobre si mismo y sobre su entorno, y esto es tanto o más educativo. Es muy útil y agradable para tu hijo, también para ti, que juguéis juntos, revolcándoos por el suelo, modelando plastilina, c
antando, bailando o jugando al baloncesto. Esto no solo mejorará vuestra unión, también hace que tu hijo se sienta mucho más feliz, a la vez que tu puedes recuperar la alegría del recuerdo de tus juegos infantiles.
Algunos padres, quizás tú, por motivos, generalmente de trabajo, no tienen tiempo de jugar con sus hijos. ¡No saben lo que se pierden! Aunque descubran años después su error, ya nunca podrán recuperar las sonrisas, las alegrías, las emociones y el progreso de su hijo. Aunque sólo sea media hora al día, dedica tiempo a jugar con tu hijo. No para ver la televisión, tampoco para ver cómo juegan otros niños, muñecos o dibujos animados, sino para que te liberes de todas tus cargas y obligaciones y juegues al escondite, a los indios, o a imitar a quien tu hijo quiera. Y los fines de semana dedícale más tiempo, os lo merecéis.
Recuerda que ellos están esperando todo el día ese pequeño período de tiempo para tenerte solo para él, para fortalecer vuestra relación, para fijarse en ti y tomarte como modelo a seguir,....Así que, menos reñir y más jugar asegura un buen resultado.
Recuerda que ellos están esperando todo el día ese pequeño período de tiempo para tenerte solo para él, para fortalecer vuestra relación, para fijarse en ti y tomarte como modelo a seguir,....Así que, menos reñir y más jugar asegura un buen resultado.


