viernes, 22 de marzo de 2013
¿Castigos? No, gracias
11:56
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Entramos en un nuevo fin de semana. Aprende a distinguir entre castigos y consecuencias. ¿Sabes en qué se diferencian?
Sencillamente, las consecuencias enseñan a los hijos a hacerse RESPONSABLES de sus elecciones y su conducta. Los castigos evitan una conducta por imposición del adulto, por miedo y amenazas y no porque nuestros hijos hayan comprendido lo incorrecto de su conducta.
Te ponemos varios ejemplos:
Pablo. 7 años. Sabe que no debe llenar de agua el suelo del baño cada vez que se ducha. Sin embargo, lo ha hecho.
CASTIGO: No verá la tele el resto de la tarde o se quedará sin el cuento de la noche.
CONSECUENCIA: Deberá coger los utensilios necesarios para recoger el agua y dejar el baño en las mismas condiciones como las encontró.
Enrique. 12 años. Jugando con el mando a distancia de la televisión, se le ha caído y lo ha roto.
CASTIGO: No podrá ver la televisión durante una semana.
CONSECUENCIA: Tendrá que comprar con su dinero un mando a distancia nuevo. Si no tiene dinero ahora, deberá ahorrarlo (cumpleaños) para comprarlo.
Sara. 16 años. Nunca tira la ropa sucia en la cesta correspondiente.
CASTIGO: Se quedará sin comprarse el pantalón que tanta ilusión le hacía ya que no cuida la ropa.
CONSECUENCIA: No se le lavará aquella ropa sucia que no se coloque en el sitio estipulado para ello.
Si quieres saber más sobre cómo evitar castigos y aplicar unas consecuencias respetuosas, no te pierdas el artículo “¿CASTIGOS? ¡NO, GRACIAS!”
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