No podemos conformarnos con dar de comer a nuestros hijos, también debemos darles de leer. No podemos conformarnos con alimentar sus cuerpos; también tenemos que nutrir su espíritu. Cuidar de ellos, asearlos, vestirlos, llenarles de afecto, enseñarles los hábitos básicos, ayudarles a crecer… son actos imprescindibles, tanto como lo son enseñarles a pensar, a sentir, a desear, a hacer volar su imaginación…
Hemos de darles de leer para que nuestros hijos crezcan por dentro y no sean personas anémicas, porque la lectura es como un complejo vitamínico que les prepara para el aprendizaje, les aporta vocabulario, les provee de experiencia, les proporciona conocimientos, les previene contra el aburrimiento, les abre horizontes…



0 comentarios:
Publicar un comentario