lunes, 29 de abril de 2013

LIMITA LOS LÍMITES



En el extremo de una línea recta encontramos a la mamá permisiva; en el otro, a la mamá autoritaria. La mamá permisiva oye la palabra límite y se le ponen los pelos de punta. A su cabeza acuden imágenes de rabietas, pataletas, enfados, gritos. Tal vez piense que su hijo va a quererla menos, o que incluso va a dejar de quererla. Intenta convencer a su hijo de que acepte su límite, pero si el hijo se resiste, acaba cediendo. La mamá autoritaria comunica a su hijo el límite que ha decidido imponer y espera que lo acepte, tal vez haciendo un “conato de intento” de convencerlo. Pero si el hijo se rebela, impone el límite por decreto ley. Si intentamos movernos un poco más al centro de esa misma línea recta, nos encontramos con la mamá democrática, aquella que todas deberíamos aspirar a ser. Esa mamá establece límites, por supuesto. La clave está en cómo los pone. Hoy te lo enseño.

¿MI HIJO NECESITA LÍMITES?


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