Volvemos de nuevo después de unos estupendos días de vacaciones con nuestros hijos. Y nos parece buena idea empezar con un cambio de actitud.
Nos gustaría saber quién se inventó la idea de que para que un niño aprenda a corregir una mala conducta debemos hacerle sentir mal. ¡Debía estar muy amargado y herido para decir eso!
Castigarle, insultarle, aislarle, hacerle sentir culpable o sencillamente juzgado nos parece una gran barbaridad. Si quieres que aprenda la lección, hazle reflexionar pero ¿para qué hacerle sentir mal? ¿Para qué clavar más la lanza en lugar de sacarla y curarlo?
Un niño que se siente bien, tiende a comportarse bien. Ante un conflicto, discurre con él, trata de que aprenda con tus reflexiones pero no pretendas hacerle sentir mal porque solo conseguirás que se centre en su rencor y no en el aprendizaje.




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