Cuando tú dedicas tiempo para leer con él, le estás diciendo sin palabras que él es valioso.
Que su compañía es agradable.
Que crees en sus talentos y en su capacidad de aprendizaje.
Le dices que en ese momento no hay nada tan importante para ti como leerle ese libro y que no te gustaría estar en otro lugar que no sea junto a él.
Leer un libro junto a tu hijo es un concentrado de autoestima para él y un momento de mediación afectiva para ti.



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