viernes, 19 de abril de 2013

Es Viernes


Hoy es viernes. ¡Que se note! Olvida que esta mañana te has enfadado con tu hijo porque ha vuelto a llegar tarde al colegio. Olvida que ha suspendido 5. Que hace tres días tuviste una conversación explosiva con él. Apárcalo en tu cabeza. 

Ahora ve a tu corazón. Recuerda la maravillosa sensación de tenerlo en tus brazos cuando acababa de nacer. Cuando llegabas del trabajo y saltaba corriendo a tus brazos. Cuando se agarraba a tu mano y no quería soltarla.

No salgas. Sigue en el corazón. Es viernes y hace mucho tiempo que no le demuestras lo que le quieres. ¿Y si se lo haces hoy? ¿Y si le escribes una nota de admiración? ¿Y si te vas al cine con él? Juega con él al fútbol o a la playstation. Pregúntale por su vida. Quizás es un buen momento para disculparte por tus gritos del último día. 
Seguro que se te ocurre algo. Sencillamente, estrújalo entre tus brazos y dile que te hace muy, muy, muy feliz.
Si tu amor depende de que tu hijo cumpla con tus expectativas, nunca llegarás a amar a tu hijo como se merece.

Y no se te ocurra salir del corazón. Ya que estás allí, ¡mantente firme!


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