lunes, 8 de abril de 2013

¿Exigir a un adolescente?


Nuestro hijo está tan desconcertado como nosotros. Está entre una cosa y otra, entre el niño y el adulto, entre las normas familiares y la rebeldía. Se encuentra en plena adolescencia, y es durante este período conflictivo cuando debe asumir como propias las exigencias que hasta ahora marcábamos los padres. Para ello, necesita ciertos estímulos que nosotros podemos facilitarle.

Cuando se pregunta a los padres sobre la manera de exigir responsabilidades a los adolescentes, se suele obtener dos tipos de respuestas, más o menos matizadas: para unos la responsabilidad se obtiene mediante la autoridad, para otros mediante la libertad.
Seguramente, ninguna de las dos propuestas es la solución. Las dos son difíciles de aplicar, y en estado puro están contraindicadas. La primera quizá reprimiría la personalidad del joven y lo convertiría en una persona dócil y manejable, mientras que la segunda podría convertirlo en un ser caprichoso y hedonista.
Las familias que imponen una disciplina dura a sus hijos suelen padecer menos la crisis y la angustia del momento. Generalmente las consecuencias afloran más tarde, cuando los hijos se han convertido en jóvenes irresolutos, incapaces de tomar decisiones importantes.
En cambio, las dificultades aparecen antes en las familias que han evitado los sistemas coactivos: sus hijos se rebelan antes contra las normas familiares, abandonan las responsabilidades escolares o viven buscando el placer inmediato. Pero, no nos engañemos, en ambas situaciones queda sin resolver la crisis.
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